El legado de los espías, de John Le Carré (David John Moore Cornwell, Dorset, Reino Unido, 1931) es una novela que supone la vuelta del autor británico a las antiguas novelas del Circus, la recreación del servicio secreto británico en el que sirvió Le Carré, a cuyo frente estaba Control y en el que había personajes como George Smiley.

El legado de los espías es una hijuela de aquellas novelas. Uno de los personajes secundarios de aquella serie que concluyó con “La gente de Smiley” (1979) es ahora el protagonista central, Peter Guillam. Una trama bien armada que responde al conflicto que estamos viviendo ahora entre lo que se hizo en el pasado y que reaparecen ahora por las necesidades sociales de exigir rendición de cuentas. Una novela que tiene todos los elementos de las novelas de antes y todos los ínterrogantes de la accion publica ahora, en particular la trascedencia de la responsabilidad y cómo ésta hace participar incluso al Parlamento.

La literatura de Le Carré tiene un antes y un después en la finalización de las novelas de la guerra fría. Posiblemente el punto más excelso sea “El topo” -o “Calderero, sastre, soldado, espía”, como es su título en inglés- (1974), en donde narró de forma excelente los entresijos del contraespionaje y de los agentes infiltrados al otro lado; en este caso, para descubrir el que tenía infiltrada la URSS en los servicios de espionaje británico. De estas 9 novelas el protagonista central ha sido siempre Smiley, aunque en algunas de ellas, como la que le lanzó al estrellato “El espía que surgió del frío” (1963) tuviera un papel secundario.

Desde “La chica del tambor” (1983) tiene un conjunto bastante amplio de libros, interesantes, en donde abordó problemas actuales, ya sean el conflicto palestino-israelí o las propias relaciones entre servicios secretos o las imbricaciones de la mafia con el poder, como es el caso de “El sastre de Panamá”. Algunas de ellas llevadas al cine con desigual éxito.

“El legado de los espías” es una excelente novela, de lectura fácil y que te envuelve en una historia muy interesante, con continuos saltos entre pasado y presente. Un agente retirado por razones de edad, Peter Guillam, ha de retornar a Londres para colaborar en una investigación presentada como consecuencia de la petición de responsabilidad solicitada al Reino Unido por los herederos de dos víctimas de una operación desarrollada en los años sesenta; en donde contaron con la colaboración de un topo de la Stasi, la policía secreta de la República Democrática Alemana.

Una novela que pese a la quietud de la estancia en Londres, mantiene toda la tensión narrativa y de acción en la recuperación de la acción de la “Operación Carambola” Y en la aparición de los herederos de las víctimas de aquella. Una novela que nos permite reencontrarnos con los viejos personajes con los que algunos desarrollamos el interés en la literatura negra y de misterio.

Es una novela excelente. Le Carré se mueve perfectamente en las tramas de la guerra fría que tan bien conoce en primera persona. Se trata de un libro muy recomendable, en consecuencia.