El Partido Demócrata de los EE.UU. está afrontando unas primarias que pueden ser revolucionarias en el futuro de la política estadounidense en el que el papel primordial lo está teniendo la senadora Elisabeth Warren. 

Su importancia se puede medir si tenemos en cuenta que el último debate fue casi un “todos contra Warren” y en que ha adelantado en las encuestas al moderado Joseph Biden, el Vicepresidente de la época de Obama. Hoy las encuestas otorgan a Warren un 30% de apoyo entre los demócratas, frente al 27% de Biden y el 11% de Sanders. Por su afinidad ideológica, Sanders no es hoy rival para Warren.

Ya traje a este blog la aparición de una corriente demócrata que hablaba de socialismo sin mayor pudor: Democratic Socialists for America. En esta línea disruptiva ha de situarse el papel de Elisabeth Warren como candidata, en este momento favorita, para competir con Trump en las elecciones del próximo año. Una candidata que no es tan izquierdista como Bernie Sanders, pero que desde luego plantea un programa alternativo para los Estados Unidos de los próximos años.

Como es conocido, Elisabeth Warren ha sido profesora de Derecho en la Universidad de Harvard. Senadora por Massachusetts en las dos últimas legislaturas, está planteando una campaña en donde quiere introducir elementos de la socialdemocracia en la vida pública estadounidense. Un cambio radical en un país en el que el Estado social es una quimera. 

Sistema público sanitario gratuito para toda la ciudadanía. Una idea revolucionaria que tuvo su primera aproximación durante el mandato de Obama en la Presidencia. Un Tribunal supremo conservador puso algunas pegas a aquel modelo, que consideró que era parcialmente inconstitucional por la aplicación de la cláusula de comercio y las competencias de los Estados. Conviene recordar el fragmento final, comprensivo de la sentencia del Tribunal Supremo estadounidense National Federation of Independent Business v. Sebelius, 567 U.S. 519 (2012)

La Affordable Care Act es parcialmente constitucional y parcialmente inconstitucional. El mandato individual no puede ser considerado un ejercicio del poder del Congreso al amparo de la Cláusula de Comercio. Esta Cláusula autoriza al Congreso a regular el comercio interestatal, no a exigir a los particulares que participen en el mismo. En este caso, sin embargo, es razonable inferir que lo que el Congreso ha hecho es subir los impuestos a aquellos que tienen una cierta cantidad de ingresos, y escogen no tener seguro sanitario. Este tipo de legislación cabe dentro del poder impositivo del Congreso. 

Por lo que respecta a la expansión de Medicaid, esta parte de la Affordable Care Act vulnera la Constitución, al amenazar los fondos existentes de Medicaid. El Congreso no tiene autoridad para exigir a los Estados que reglamenten de acuerdo con sus instrucciones. El Congreso puede ofrecer subvenciones a los Estados y exigirles el cumplimiento de las condiciones a las que se sujetan, pero los Estados deben tener una opción real para aceptar la oferta. En este caso, no se les da a los Estados tal opción. 

Se obliga a los Estados a aceptar un cambio básico en la naturaleza de Medicaid o a arriesgarse a perder todos los fondos de Medicaid. Esta vulneración constitucional se soluciona impidiendo que el Gobierno Federal imponga tal sanción. Esta solución no requiere la anulación de otras partes de la Affordable Care Act. 

Recalco este párrafo de la sentencia por dos razones: a) por un lado, porque lo peor en la política de los Estados Unidos del mandato de Donald Trump es el Tribunal Supremo que va a dejar. Esperemos que no haya más vacantes entre los jueces progresistas. B) En sengundo lugar, porque el fortalecimiento de las posiciones jurídicas de los Estados tiene parte de su fundamento en la limitación indirecta de políticas sociales ambiciosas por parte de Washington, el único que realmente puede hacerlas. 

Más allá del cambio en el sistema de seguridad social, ha planteado reformas que tienden a reducir las desigualdades de la sociedad norteamericana. La cancelación de los préstamos estudiantiles, aumento del salario mínimo, incremento de los impuestos de sociedades y creación de impuestos para las grandes fortunas… en definitiva plantea una forma diferente del papel del Estado en aquel país. Algo que está provocando que los millonarios norteamericanos empiecen a estar nerviosos. 

Incluso, por coger un caso que afecta a un territorio que ha aparecido reiteradamente en este blog, ha planteado alguna reforma en el sistema de cabotaje hacia Puerto Rico que puede permitir una mejora sustancial en la situación de la isla, eliminando un factor de incremento de precios.

Es factible que Warren gane las primarias, en caso de continuar su crecimiento constante de los últimos meses. Como siempre que se aproxima un cambio de esta magnitud, se recuerda el riesgo de que los moderados se puedan alejar del partido democráta.  Son las dos almas del partido, en un momento en que sociológicamente la población estadounidense cercana a los demócratas está virando hacia la izquierda. 

El triunfo de personas como Alexandra Ocasio Cortez (AOC), que tan brillante está siendo en la Cámara de Representantes, prueba precisamente lo contrario. 

En el fondo, el debate que está teniendo el Partido Demócrata es similar al que está habiendo en otros países sobre el papel de la izquierda y cómo afronta los riesgos del mundo globalizado. Es el debate sobre la intensidad de intervención en la economía (algo que Warren conoce bien por su papel en la creación de la Oficina de Protección del Consumidor Financiero) frente a las grandes corporaciones económicas.

Precisamente en este punto aparece el debate sobre el control y partición en diversas compañías de empresas como Amazon, Google o Facebook. Su tamaño está siendo demasiado grande, con un ámbito de actuación que cubre tantos ámbitos que están constituyendo un poder paraestatal sobre todo por el control y manipulación de los datos personales. Es el surveillance capitalism al que me he referido en otra ocasión. 

Y esto de nuevo conecta con el relevante papel que está teniendo el ala más izquierdista del Partido demócrata. Este interrogatorio de AOC a Zukerlberg, el dueño de Facebook muestra cuál es la orientación que está teniendo más éxito en la actualidad.

Las elecciones estadounidenses del año próximo se presentan apasionantes, aunque en este momento hay muchos elementos que resultan desconocidos, partiendo de las consecuencias del procedimiento de impeachment contra Trump y que hipotéticas consecuencias electorales tendría una presidencia de Mike Pence, mucho más conservador (aún) que Trump. Pero, el debate desde la izquierda de Trump, la centrada de Biden y la pujante de Warren y Sanders nos plantea unos interrogantes que deberán ser seguidos por su impacto en este mundo globalizado.