EL TRIBUNAL SUPREMO Y EL IMPUESTO DE LAS HIPOTECAS

El Tribunal Supremo y su cambio de criterio en el impuesto de las hipotecas. Ayer una decisión revolucionaria por la protección que proporcionó a  los consumidores. Hoy una decisión inaudita por la que recula de esa decisión en la que parece no querer ser responsable de sus consecuencias.

Como es conocido, el Tribunal Supremo dictó ayer una resolución revolucionaria para la protección de los consumidores que ya tenían constituida una hipoteca. Se considera que la norma que avala que lo paguen los hipotecados es nula y que, en consecuencia, han de ser los bancos los que asuman la cantidad.

Una decisión de gran calado, para los bancos y para los ciudadanos. Para estos últimos porque abre la posibilidad a recuperar una media del 1% del volumen del préstamo contraído. El agregado de todo ello es lo que tendrán que pagar los bancos. Desde ayer, la mayor parte de la prensa empezó contaba y no paraba su preocupación por el impacto en las cuentas bancarias. Resultó increíble ver cómo la mayor parte de ellos se pusieron del lado de la banca explicando el daño que haría en sus cuentas. Ninguno de los diarios oficiales se planteó lo que debió haber ocurrido y no ocurrió: que los bancos pagaran su impuesto.

Y hoy llegó la ¿solución? Para la banca.

El Presidente de la Sala tercera comunica que se detiene el señalamiento de vistas y que se avoca el asunto a la Sala Tercera en su conjunto “a fin de decidir si dicho giro jurisprudencial debe ser o no confimado”. Inaudito. 

La decisión de ayer declara la nulidad de un precepto reglamentario, el que servía de cobertura a la imputación al particular de los costes del impuesto. Una decisión que sólo se podría modificar a través de alguno de los mecanismos procesales al respecto, concretamente el denominado incidente de la nulidad de actuaciones… no esta extraña avocación. 

Y, en la misma línea, los motivos están tasados. No vale cualquier motivo y no es útil a estos efectos el “cambio de criterio”. Sería un problema vinculado a derechos fundamentales, algo que no ocurre en este momento.

Las sensaciones que da la decisión del Presidente de la sala tercera no son buenas. Parece que corre a salvar al soldado banca ante la avalancha de peticiones al respecto de la propia banca… sin oir, obviamente a los acreedores hipotecarios. Esperemos que la Sala Tercera tenga mejor criterio… 

Pero, en todo caso, hay un problema de partida. No se ha procedido a una regulación efectiva de los derechos del usuario bancario. No hay una regulación ajustada a la realidad actual de los préstamos hipotecarios y los derechos de los acreedores. No hay un control suficiente de la regulación por parte de las autoridades. El problema es que el consumidor está a expensas de lo que decida el banco… lo que se añade a la doble condición de consumidor y pagador de unos impuestos que han permitido un rescate a la banca en unas condiciones no vistas en Europa occidental, sobre todo por las cantidades que no van a ser recuperadas. Como decía en otro post, referido a los abusos de los bonos contingentes convertibles, la banca siempre gana.

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