Desorientación ideológica

Desorientación ideológica

Desorientación ideológica. El PSOE-M se adentra en un proceso de primarias para la elección de la Secretaría General después del verano. En este momento hay cuatro precandidatos que han anunciado su voluntad de concurrir al proceso: Enrique del Olmo, Juan Lobato, Jose Manuel Franco y Sara Hernández, la actual Secretaria General. Hasta ahora ha sido Lobato el que ha presentado una propuesta más completa de lo que quiere hacer. Me voy a detener en un aspecto esencial para que la Comunidad de Madrid salga adelante, las Universidades, las públicas obviamente.

La Universidad pública en la Comunidad de Madrid padece un déficit estructural desde hace muchos años. Las políticas del PP se han volcado en un aspecto, la docencia, a pesar de que la investigación es un factor esencial de la Universidad. Ello se ha traducido en una reducción de las partidas que se han venido recibiendo en las Universidades.

El proyecto de Juan Lobato sorprende, en este sentido. La importación del sistema estadounidense de préstamos que ha de devolver el estudiante es la gran aportación del precandidato: “En el sistema propuesto el acceso a la universidad es libre, pero responsable. La universidad no se paga en el momento de realizar los estudios, pero se asume el compromiso con el sistema universitario de pagar el coste de dichos estudios (o un determinado porcentaje) en el futuro, cuando el desarrollo profesional de cada uno le permita asumir dichos gastos”.

De entrada, supone un desconocimiento de las consecuencias sociales que está teniendo en los Estados Unidos, en donde la presión que tienen los estudiantes es brutal ante la necesidad de devolver unas cantidades elevadas. De hecho, la filosofía de la deuda aparece en este párrafo del programa. “Pero una cosa es poder acceder a la universidad sin tener renta disponible en el momento de acceso a la universidad y otra bien distinta es no pagar la universidad, cuando en un futuro se disponga de renta suficiente para hacerlo”.

En segundo lugar, supone un encarecimiento inmediato de los estudios, dado que ni siquiera concreta el porcentaje que se quiere repercutir. En la actualidad, el coste que pagan los estudiantes en primera matrícula es aproximadamente de un tercio del coste total de la matrícula. Es este coste total el que parece que quiere implantar el precandidato.

Es, en definitiva, una solución a la que ni siquiera el Gobierno del PP se ha atrevido a realizar, a pesar de efectuar una continua reducción de becas y ayudas al estudio, ya sea directas o indirectas, como la que leímos en el BOE del pasado sábado, en donde se exigía una calificación de 6,5 para poder acceder a las becas. La calificación depende entre otras cosas del tiempo que puede destinar el estudiante al estudio. Y el trabajo para pagar la universidad no suele ser lo mejor.

Un sistema que no sólo lo quiere aplicar a la Universidad sino también a la formación profesional. Lo que requiere la formación profesional en Madrid es un plan de choque para paliar las carencias de todo tipo que existen. Meternos en este tipo de historias contribuiría a hacerla aún menos atractiva para los estudiantes.

Pero si desde el punto de vista del estudiante la respuesta es injusta y frustrante desde la perspectiva de la izquierda y como desarrollo del Estado social que recoge el artículo 1.1 de la Constitución, en materia de Universidades no se da cuenta de lo ocurrido en la Comunidad de Madrid desde el año 2010, cuando se rompieron los contratos programa y la financiación quedó al albur del Gobierno de Aguirre. Olvida que sólo tras las demandas que presentó el Rector Berzosa en nombre de la UCM se pudieron recuperar cantidades cercanas a los 150 millones de euros en dicha universidad. Pero, desde luego las cantidades no han vuelto a los niveles de entonces. Resulta paradójico desconocer que mientras que Berkeley subió el presupuesto en los años de la crisis, la UCM lo tuvo que bajar aproximadamente un 15%. Los gráficos pueden ser muy expresivos.

Los modelos que propone de financiación basados en los incentivos a la inversión privada y las joints ventura ente universidades públicas y sector privado olvidan que en este momento es un sistema que está recogido en la legislación y que no está funcionando. Y obvia, sobre todo, el problema central: no hay dinero público suficiente para las universidades. Falta profesorado, faltan técnicos de apoyo a la investigación, falta personal de administración y servicios cualificado y de nuevo ingreso, falta mejora de infraestructuras (Harvard está dedicando a su ampliación más que el presupuesto anual de la Universidad Complutense de Madrid). Yo no sé si la propio borrador de Proyecto de Ley del espacio europeo de educación superior que tantas críticas ha generado en la Universidad pública madrileña han servido de inspiración pero, desde luego, lo aparenta. Situar a la ciencia en el sector privado es un gran desconocimiento de lo que ocurre en España y especialmente en la Comunidad de Madrid, donde tenemos excelentes Universidades públicas que son las que están impulsando la creación de conocimiento.

Estas dos ideas sobre universidades, al lado de otras como la no reducción de los conciertos educativos en la Comunidad de Madrid que están siendo un gran factor de desigualdad, la ausencia de porcentajes sobre la financiación a la escuela pública sorprenden en un programa de un candidato de un partido que quiere ubicarse en la izquierda.

Para solucionar esta desorientación ideológica, acaso le pudiera resultar conveniente la lectura del libro de Lakoff No pienses en un elefante: Lenguaje y debate político sobre el discurso político y cómo la confusión en el uso del lenguaje, el intento de hacerlo omnicomprensivo para todos los sectores acaba conduciendo a la desaparición de la diferencia entre la derecha y la izquierda. Y cuando esto pasa, gana siempre la derecha.

Este artículo fue publicado originariamente en Martinez