Polonia y los valores democráticos de la Unión Europea

Polonia, Hungria y los valores democráticos de la Unión Europea

Polonia, Hungría y los valores democráticos de la Unión Europea. La Unión Europea, dispone el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea, “se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres”.

La lectura de este precepto y de otros relacionados con él nos provoca en la actualidad preocupación cuando se compara con la actuación de los órganos de la Unión. Podríamos incluso plantearnos si la Unión ha perdido en el camino los valores que motivaron su instauración para transformarse en un mero mercado.

Democracia. El procedimiento de incorporación de Estados a la Unión obliga a que los países miembros cumplan con requisitos de democracia (liberal) y de protección de derechos humanos. La última ampliación de la Unión obligó a los Estados que venían del Pacto de Varsovia a una adaptación a los planteamientos democráticos que, sin embargo, se están perdiendo por el camino.

Hungria. Así, el caso más llamativo es el de Viktor Orban, el presidente de Hungría. Su objetivo político es la superación de la democracia liberal y sustituirla por una modalidad de despotismo ilustrado que sería la democracia no liberal. Una contradicción en sí misma que ha sido admitida por los países que forman el núcleo duro de la Unión, a pesar de que con ello nos apartamos de los principios inspiradores democráticos. Sería implantar regímenes como el ruso en el seno de la Unión; tal como él ha señalado en muchas ocasiones. Regímenes a los que se quiere, además, proporcionar un carácter eminentemente católico, limitando en consecuencia el valor de otras confesiones, o de la ausencia de fe religiosa.

Dicho de otro modo, en Hungría,  o en Eslovaquia o en la propia Croacia se está rediseñando el marco político de referencia recorriendo un camino que les hubiera impedido incorporarse a la Unión si su régimen jurídico político hubiera sido de esta naturaleza. Es, en definitiva, la aceptación de planteamientos neofascistas en el seno de la Unión. Intentar luchar contra sus principios aceptándolos es introducir un factor que cercena la propia democracia.

Polonia. Hoy la Comisión europea ha dado un paso en la buena dirección: ha decidido abrir un procedimiento contra Polonia por sus reiterados incumplimientos de los valores esenciales de la Unión Europea. Los acontecimientos de los últimos meses provocados por el Gobierno presidido por Beata Szydlo —y dirigido políticamente desde la sombra por Jaroslaw Kaczynski- conducen irremediablemente a un sistema autoritario. De hecho, ha caído del puesto 40 al 52, según el Índice de Democracia de la Unidad de Inteligencia de The Economist.

Polonia y la democracia
Jarosław Kaczyński, lider del Partido en el poder, Prawo i Sprawiedliwość, Ley y Justicia

 

El paso de hoy puede significar la utilización, próximamente, de la potestad del artículo 7 del Tratado ¿cuándo se va a abrir un procedimiento para “constatar la existencia de un riesgo claro de violación grave por parte de un Estado miembro de los valores contemplados en el artículo 2”? Es una potestad que está encima de la mesa y que tiene una consecuencia radical: la privación del derecho de voto en las  instituciones comunitarias.

Sin lugar a dudas es el primer paso. Porque, si las cosas siguen así, llegará el momento en el que haya que tomar conciencia de que la democracia es un aspecto esencial y que, por consiguiente, si el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea –el que determina las condiciones para la adhesión- sirve para determinar si estos Estados que no cumplen con reglas democráticas tiene que ser aplicable para determinar si deben seguir siendo miembros de la Unión Europea. Eso sí, la Comisión ha de olvidarse de que es la séptima economía de la Unión, y que los valores son más relevantes que los dineros.

 

Polonia autoritaria
Manifestación en Varsovia contra la prohibición del aborto

 

Debe ser, al mismo tiempo, un aviso para navegantes. Así, ¿podemos considerar que Albania, Macedonia (con manifestaciones diarias por un problema generalizado de escuchas ilegales), Montenegro, Serbia, o Turquía –países candidatos todos ellos a ser los próximos miembros de la Unión Europea- cumplen con las exigencias comunitarias de protección de la democracia para incorporarse a la Unión? ¿O nos vamos a quedar en una mera concepción formal de la democracia?

Como se puede ver en este artículo, hay elementos que inducen a la preocupación por el futuro europeo, más allá de la protección del mercado. No es cuestión de ponerse dramáticos sino de tener claro en el funcionamiento diario de las instituciones europeas -en especial la Comisión Europea, como guardiana de los Tratados- que los valores que nos han dado cohesión, que han evitado conflictos y que nos proporcionan un nivel suficientemente bueno de democracia y de bienestar podrían ser puestos en duda si se continua en el camino que se está haciendo en este caminar europeo.