Las puertas de la Mezquita de Córdoba. La Mezquita está en obras. Las noticias que aparecieron en la prensa hace más de un año,  referentes al interés del Cabildo Catedralicio de Córdoba en hacer obras en la Mezquita de Córdoba que abran una segunda puerta para permitir el paso de unos 50 pasos de semana santa en su interior. se han comenzado y en la actualidad una de las dos puertas ha sido retirada, se ha rebajado el nivel del suelo con la pretensión de que puedan entrar los pasos de semana santa. Con ello, se ha retirado una de las cuatro celosías que en 1972 instaló el arquitecto Rafael de La-Hoz Arderius en sendos arcos de la fachada que se abre al patio de los Naranjos.

Debemos recordar dos datos históricos: por un lado que estas celosías son especialmente importantes en la medida en que que han ofrecido, durante 40 años, una apariencia de la luz tamizada que debía tener el templo antes de las operaciones habidas en él después de la Reconquista. Y por el otro, que los restantes arcos se cegaron en el siglo XIII por orden del obispo Ioannes Oxomensis -a quien le molestaba que las golondrinas entrasen al templo- y terminaron siendo ocupados por capillas cristianas.

Esta explicación, que no deja de formar parte de una visión novelada, oculta lo que en realidad pudo ser una manifestación del proceso de dominación cristiana y de sustitución de la simbología musulmana por la cristiana pretendía la asimilación religiosa de la población no cristiana andalusí, especialmente de los mudéjares, a través de una serie de estrategias.

 

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En mi opinión, un análisis adecuado del problema pasa por los siguientes elementos que afectan esencialmente a la conservación de un bien único como es la Mezquita de Córdoba:

a) De entrada, la cuestión de la intensidad de la utilización que se prevé para las fechas de semana santa. ¿Qué impacto tiene en el patio de los naranjos? ¿qué impacto tiene en el propio interior de la mezquita? ¿Tendrían posibilidad de entrar y girar todos los pasos en su interior? Ya sabemos que hay algunas procesiones que por su tamaño no podrían acceder.

El problema no es sólo el daño que se puede hacer al conjunto por las obras sino también por la intensidad del uso durante las procesiones. ¿Tenemos seguridad de que no va a haber daños a los árboles ni a las puertas en el momento que entren las procesiones? ¿Qué afluencia de gente se espera y qué medidas de protección va a incorporar el Cabilido?

b) En segundo lugar, ¿cómo afectan estas obras a las condiciones por las que se reconoció el carácter de Patrimonio de la Humanidad(recordemos que recientemente se elevó a Bien de Valor Universal Excepcional) a la Mezquita? Obviamente, la sustitución de la puerta supone la alteración de un elemento que formaba parte del conjunto que mereció la declaración de la UNESCO en 1984. En este sentido, es relevante que en la actualidad la Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Rosa Aguilar,  haya solicitado informe de la actuación a la UNESCO (a lo que obliga el artículo 172 de las Directrices Prácticas para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial) tras recibir el informe de ICOMOS, la organización no gubernamental asociada a la UNESCO dedicada a la conservación y protección de monumentos, conjuntos y otros sitios de patrimonio cultural. Un informe de ICOMOS que es contrario al proyecto.

De acuerdo con lo que se ha filtrado del referido informe por eldiario.es, “en el proyecto se pretende sustituir una celosía y poner en su lugar una puerta. Esto no es conservar sino sustituir y esta acción es contraria a la de proteger y conservar que preconiza la Convención del Patrimonio Mundial. Por ello consideramos que la actuación prevista no puede ser informada favorablemente”. Más aún, “las celosías son elementos inseparables del edificio (…) Las celosías son, como cualquier otro elemento –arcos, columnas…– parte integrante del bien cultural inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial en 1984”. Por ello, “la celosía de la nave 17 debe ser protegida, debe ser conservada y no puede ser cambiada”. Es más, reitera que, ante todo, “ debe prevalecer la conservación y protección del bien patrimonial a través de la protección y conservación de uno de sus elementos: la celosía que cierra la nave 17” .

En este sentido, no se entiende cómo la UNESCO ha dado el visto bueno a que se progrese en las obras. Y sobre todo, que no haya establecido un círculo de vigilancia.

c) En tercer lugar, el dato innegable de que de aceptarse la propuesta del Cabildo Catedralicio, nos encontraríamos ante una absoluta privatización de la Mezquita, que impediría el acceso a personas externas a las cofradías en los momentos en que estén las procesiones en su interior. Lo cual no deja de resultar una mala noticia para aquellos que quieran admirar su interior y que no es sino un paso más en la línea de quitar el carácter público a un bien como la Mezquita.

El cambio que se está ejecutando no es más que una manifestación más de la patrimonialización de un emblema de esta ciudad (o de lo que está ocurriendo en otras muchas). Forma parte, tal como ocurre con otras formas de la gestión de la Mezquita (empezando por su propio nombre), del intento de transformar la realidad de lo ocurrido antes de la conquista de Córdoba y de lo acaecido con posterioridad. Desde aquí sólo queda la crítica y la reclamación de que las autoridades hagan lo que esté en su mano para la recuperación de la titularidad pública de la Mezquita de Córdoba.