La quiebra de Puerto Rico en 5 gráficos

La quiebra de Puerto Rico en 5 gráficos. El viernes 30 de septiembre de 2016 se produjo un hecho transcendental en la historia de Puerto Rico: por vez primera desde 1898 las autoridades federales estadounidenses pusieron bajo su control las finanzas y buena parte de las agencias gubernamentales puertorriqueñas. Es la consecuencia de la PROMESA (Puerto Rico Oversight, Management, and Economic Stability Act), la ley que ha cambiado la relación económica de Puerto Rico con los Estados Unidos y que ha establecido una Junta de Control Fiscal, que ha empezado sus trabajos desde New York con un plan de alto alcance.

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Reunión de la Junta de Control Fiscal, desde New York

 

No podemos olvidar que el Estado Libre Asociado de “Puerto Rico” ha necesitado declararse en “bancarrota”, más allá de los problemas jurídicos que se plantean y que en el marco de la ley PROMESA se está llevando a la práctica y que conllevará reestructuración de la deuda. En todo caso, desde el año pasado se han producido impagos.

Hoy la deuda pública resulta superior al 100% del PIB; el déficit público constante y anual del  de las Administraciones públicas llega al 20% y con numerosos problemas en la gestión de tributos. Una situación que ha llegado a su situación más crítica ahora, a pesar de que los indicadores que venía publicando el Banco de Fomento Gubernamental expresaban claramente la magnitud de la crisis.

La Ley PROMESA introdujo una Junta de Supervisión Fiscal, cuyos siete miembros se han hecho con el control económico y han ordenado a las autoridades puertorriqueñas a elaborar un plan fiscal en dos semanas y a remitir semanal y mensualmente una serie de datos económicos para verificar el cumplimiento del presupuesto. No obstante, los datos económicos del Banco Gubernamental para el Fomento de Puerto Rico son muy ilustrativos y desde la publicación del polémico Informe Krueger emitido por petición del anterior Gobernador García Padilla, la situación no ha hecho sino empeorar

La pregunta es ¿en qué ámbitos se manifiesta la gravedad de la crisis puertorriqueña para motivar una intervención del gobierno federal estadounidense tan severa?

5 gráficos extraídos de una estadística más amplia publicada en la isla nos ayudarán a dar la respuesta a esta cuestión.

1. La producción se ha reducido a menos de la mitad de la que existía en ese año. Que no sea parte de Estados Unidos, ni sea un Estado independiente constituye un elemento relevante en la crisis actual (aunque no es una crisis nueva). Esta situación económicamente complicada no se puede desligar de las medidas adoptadas por los EE.UU.: las medidas contra la agricultura puertorriqueña de principios del siglo XX redujeron considerablemente este sector económico, relevante por la calidad de caña de azúcar y café.

La normativa de transporte marítimo de los EE.UU. (en particular su ley de cabotaje) es especialmente perjudicial para la isla, como consecuencia del aumento de costes de los productos.

Y, en fin, más recientemente, la derogación de Sección 936 del Código de Rentas Internas de los Estados Unidos ha eliminado los beneficios económicos a las empresas que se se radicaban en la Isla, lo que ha limitado sustancialmente la actividad económica.

Y, como factor relevante encontramos la influencia del NAFTA que, desde los los años 90 fue el primer golpe. México pasó a tener la mano de obra más barata que Puerto Rico y, con ello, inversiones fueron allá. A partir de entonces, la falta de reformas (en sentido no ideológico) y de inversiones estadounidenses., que ha repercutido en la pérdida de ventajas comparativas de Puerto Rico con respecto a México, penalizado, además, por el coste del transporte.

El decrecimiento en estos años de la actividad del sector financiero ha sido realmente considerable, tal como se puede ver en este gráfico

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2. Es especialmente significativo ver cuál es la fuerza de trabajo productiva de Puerto Rico sobre el total de la población. No sólo tiene un paro que dobla al de los EE.UU. sino que también la fuerza de trabajo productiva es inferior al 40% de la población. Y, en la misma línea, los puestos de trabajo son mucho menores. Todo ello sin olvidar que Puerto Rico tiene problemas importantes de economía sumergida.

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3. El déficit de las Administraciones Públicas ha crecido exponencialmente desde el año 2006 como consecuencia de la caída de la actividad económica. El periodo comprendido entre 1996 y 2006 se mantuvo el crecimiento económico sólo gracias a la fuerte inversión pública. Cuando se contrajo, reapareció el déficit: De hecho, el déficit público se ha multiplicado por tres en los últimos diez años. A ello se añade el hecho de que los déficits se encuentran no sólo en el incremento de la deuda pública sino en la pérdida de transferencias al sistema público de pensiones.la mala gestión de la caja de las pensiones permite ver en el horizonte un riesgo grande de insolvencia del sistema de pensiones de los empleados del gobierno central y de maestros, que podría dejar a unos 200.000 personas aproximadamente sin su pensión.

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4. La crisis no sólo se encuentra en las Administraciones Públicas sino que ha provocado un problema social al manifestarse también en la congelación de los salarios, incrementando la diferencia que existe con los EE.UU.

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5. Posiblemente como resultado de la paralización de la actividad económica y de la reducción salarial, Puerto Rico ha padecido una constante pérdida de población en los últimos años, que se alcanza a niveles cercanos al 10%: en el periodo 2006-2015 ha perdido unas 300.000 personas sobre una población de unos 3.000.000. Una pérdida que no sólo en cuantitativa sino también cualitativa, ya que parte de los puertorriqueños que están mejor formados son los que están tomando el rumbo de los EE.UU.

A ello se añade el dato de que la población que resta en la isla está sufriendo un proceso de envejecimiento como consecuencia de la migración y de la baja natalidad. Por vez primera la edad media de la población de la isla es superior a la de los EE.UU.

Lo que se complementa con una pérdida de la calidad de los sistemas educativos y sanitarios como consecuencia de la poca inversión (y de decisiones erróneas en el campo sanitario).

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Como se puede apreciar, la situación no es nada halagüeña y se esperan unos años complicados en la isla. En la actualidad, la crisis de las finanzas públicas se está manifestando en no poder acceder al mercado de capitales. La crisis de los bonos suscritos y su régimen jurídico (en particular la posibilidad de cobro), es una buena muestra de lo que se está señalando. Socialmente, se empiezan a vislumbrar problemas, como el derivado de  la mala gestión de la caja de las pensiones que permite ver en el horizonte un riesgo grande de insolvencia del sistema de pensiones de los empleados del gobierno central y de maestros, que podría dejar a unos 200.000 personas, aproximadamente sin su pensión

Al mismo tiempo, hay elevados niveles de pobreza, que se manifiestan en un deterioro constante de sus sistemas educativo, sanitario y de pensiones. Los recientes incrementos de precios de la electricidad (anormalmente altos) han introducido otro factor de preocupación en la población, que dificultará, asimismo el desarrollo de actividad económica.

La solución propuesta en este contexto es la austeridad. Trump ha señalado con dureza que no va a aportar dinero a Puerto Rico. La próxima semana se inician las vistas relativas a la quiebra, que supondrán una reestructuración y quita de la deuda. No obstante, el monto total de ella no se podrá solucionar con ambas medidas sino que necesitará apoyo de los Estados Unidos ya que la aplicación directa del plan de austeridad conducirá a una situación peor que la griega.

Stiglitz and Guzmán lo expresan de forma nítida: “Puerto Rico is in a demand-constrained regime, demonstrated by the significant subutilization of its factors of production.  The Board’s plan markedly exacerbates this problem, without showing any awareness that it is doing so. (…) The PROMESA Board was supposed to chart a path to recovery; its plan makes a recovery a virtual impossibility. If the Board’s plan is adopted, Puerto Rico’s people will experience untold suffering. And to what end? The crisis will not be resolved. On the contrary, the debt position will become even more unsustainable”. En la resolución de la crisis, juega un papel relevante el hecho de que Puerto Rico no es un Estado soberano -sino un “Estado Libre Asociado” que no puede emitir moneda ni puede pedir ayuda directamente al FMI ni dispone de todos los instrumentos de los  para pedir ayuda financiera.

En este contexto, además, sigue en pie la convocatoria de un referendum sobre el estatus jurídico de la isla que no parece ser, con la magnitud del problema, lo más acuciante para la ciudadanía puertorriqueña.

En una de mis visitas a Puerto Rico organicé y conduje un  diálogo entre dos puertorriqueños el economista William Lockwood y la abogada María de los Ángeles Trigo y José Rubio San Román, Profesor de la Universidad Complutense que lleva años dirigiendo en Puerto Rico un Máster oficial que se imparte por la UCM y la Universidad Interamericana de Puerto Rico.

Se analizó la historia portorriqueña, el estatuto jurídico especial que tiene, las crisis económicas que ha tenido desde 1898 y, sobre todo, la situación actual manifestada por un altísimo déficit público, una deuda pública superior al 100% del PIB las dificultades para el pago de la deuda y a proveedores, la posible intervención de los EE.UU. y los problemas estructurales que tiene la economía puertorriqueña que dificultan una solución de la crisis que vive. Posiblemente algunos de los interrogantes que quedan se pueden dilucidar escuchando este podcast.