Bonos convertibles

Bonos Contingentes Convertibles

La banca privada no ha dejado de crear problemas en los últimos años. El propio origen de la crisis económica está en las malas prácticas bancarias, por una inadecuada gestión del riesgo. Ha habido problemas especiales derivados de los usos de los activos financieros en perjuicio de consumidores; especialmente por las acciones preferentes y su ulterior adquisición por las entidades, tal como tuve ocasión de explicar en otra ocasión. Hoy vamos a hablar de  Cocos: abusos de la banca. Un problema que parece antiguo pero que sigue vigente, como lo prueban el uso por parte de las entidades de crédito en los primeros días de 2017. Quedará el uso de los swap por las Administraciones Públicas, sobre lo que hablaré en otra ocasión.

Los CoCos han sido un elemento central para la capitalización bursátil después del aumento de los requisitos que ha recogido la nueva regulación bursátil. De hecho, bien se podría señalar que para cumplir con los requisitos de capitalización han ido de la mano de las preferentes ya que fueron las dos opciones que usaron los bancos. En el caso del Popular, tuvieron el ejemplo del programa Valores Santander, que tanto problema provocaron. Hasta ahora no han aparecido usualmente como un gran problema social (a diferencia de las preferentes), pero su naturaleza hace que sean el siguiente eslabón como gran perjuicio a los consumidores por la actuación de las entidades de crédito; sobre todo teniendo en cuenta que los problemas de la banca no han desaparecido por completo.

Los CoCos son un activo que tiene naturaleza mixta entre deuda de la empresa que los emite y capital social de la misma entidad. Es naturaleza mixta entre capital y deuda es la que los transforma en un activo complejo que no debería servir para todo tipo de consumidores, a pesar de que durante tiempo se vendieron como bastante seguros. Obviando los riesgos que plantean, los CoCos constituyeron la forma elegida por el Gobierno, por impulso del Ministerio de Economía y Competitividad, para la recapitalización bancaria tal como ha aparecido en los medios de comunicación tras la reunión del Consejo de Ministro del pasado 15 de noviembre de 2013.

¿Por qué se afirma que son unas opciones de riesgo? Los Cocos se adquieren como bonos para financiar a la entidad. Normalmente suelen tener una rentabilidad bastante alta lo que hace que puedan resultar aparentemente bastante atractivos para el ahorrador. No obstante, esta alta rentabilidad está directamente vinculada al riesgo que tiene el inversor.

En efecto, en el momento en el que surja las condiciones que se han pactado previamente, pierden la consideración de deuda de la entidad bancaria –referidos a la solvencia de la entidad– cambian su configuración y se transforman automáticamente en capital social. De forma automática, sin que el titular del bono pueda exponer su oposición.

Expuesto con crudeza, a cambio de esa retribución suplementaria respecto de un CoCo, el riesgo económico por la mala situación de la entidad se traslada al titular del bono que se ha transformado en accionista. Y para la banca –y demás empresas que recurran a los CoCos– la situación es muy beneficiosa: en el caso de que ocurran los eventos, hay un efecto importante sobre el capital social de la entidad. Al tener lugar la conversión se rebaja el nivel de deuda, mejorando su consideración desde la perspectiva de los niveles de capital social que se exige en las normas bancarias. De hecho, uno de los supuestos automáticos de transformación es precisamente la bajada del capital social por debajo de las normas europeas.. Una operación satisfactoria para la entidad y una tormenta perfecta para el propietario de los bonos.

Para ponderar la importancia de lo que se acaba de señalar, recordemos los datos económicos de unosCoCos del Banco Popular:  el precio de conversión de la acción está fijado en 17,69 euros, cuando su cotización actual no llega a los 3,63 euros. Esto es, de entrada, tendrán esa pérdida de más de 14€. O dicho de otro modo, sobre el valor actual del precio de la acción se tendría que revalorizar un 487%. Todo lo cual aderezado con los mismos problemas de capacitación de los bonistas; aspecto que en alguna ocasión ha permitido anular el contrato. Un problema que no es menor, que además ha de combinarse con las exigencias de transparencia (no siempre cumplidos) y sobre el cual ha alertado la Autoridad Europea de Valores y Mercados.

Last but not least. Como ha señalado no hace demasiado tiempo la Autoridad Bancaria Europea, los Cocos tienen una pretensión de carácter perpetuo, del que sólo se podrá salir en el caso de que se encuentre un adquirente o el propio emisor del bono quiera cancelarlo.

Realmente, por muy buenas que fueran las condiciones, un 7% de interés anual no es rédito suficiente para suscribir estos bonos ya que los riesgos que plantean son extraordinariamente altos. Sobre todo, además, si tenemos que hay un riesgo añadido de cancelación en el pago del cupón siempre y cuando estén vinculados a una parte de la solidez que tienen que tener en la actualidad las entidades bancarias y para las que no se exige tener capital propio (AT1).

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