Trump impeachment

Trump, ¿camino del impeachment?

Estamos en la semana peor de Donald Trump desde que tomara posesión de la Presidencia de los EE.UU. Una concatenación de actos que ilustran como ha sido capaz de un más difícil todavía: la filtración de documentos a Rusia no ha sido lo peor de lo que hemos conocido en los últimos 7 días.

Efectivamente, la filtración de documentos, algo que él mismo ha reconocido, a Sergei Lavrov, Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia y al Embajador de este país en Washington Sergey Kislyak (que está en el centro del affaire ruso durante las elecciones estadounidentes) constituye un hecho sin precedentes. No tanto por sus consecuencias jurídicas, menores de lo que parece, sino porque ha conseguido que los aliados pierdan la confianza: la información compartida tiene la más alta calificación dentro de los secretos oficiales y se ha mostrado a los rusos más de lo que se ha compartido con los demás aliados.

Más grave aún, con su actuación ha “quemado” a la fuente de obtención de la información, israelí, lo que traerá consecuencias en el futuro.

Con esta actuación, desde un punto de vista político, Trump ha demostrado una deficiente valoración de las circunstancias. No parece, de entrada, que el apoyo de Rusia en el asunto sirio tenga más objetivo que la defensa de Bachtar el Asad. Por otra parte, Israel sólo comparte esta información con EEUU con lo que estaría vulnerando los términos del acuerdo y en la actualidad, dada la cercanía de Rusia con Irán, éste último puede acceder a datos extremadamente sensibles. Y, por último, pone a los europeos en una situación muy comprometida ya que pese a los últimos atentados no han tenido acceso a documentos.

Y, desde luego, desde la óptica de cómo se hacen las cosas y las garantías que hay que tomar, resulta inaudito que el Presidente de los EEUU lo haga en su despacho. Todo lo cual, además, en el contexto de las controversias sobre el impacto de Rusia en las elecciones estadounidenses, vinculados al affaire de los correos electrónicos enviados por Hillary Clinton desde una dirección personal, diferente de la de la Secretaría de Estado.

Posiblemente, convenga recordar qué pensaba Trump sobre el problema de los e-mails de Hillary Clinton lo que acaso sea un marco de comparación: Donald Trump: Hillary Clinton Email Scandal ‘Worse Than Watergate’

No obstante, no es el acto de mayor gravedad y el que le puede conducir al impeachment. Sucintamente, el impeachment es un procedimiento que se desarrolla en la Cámara de Representantes contra el Presidente, entre otros, en los supuestos en los que ha cometido ciertos delitos y que permite su juicio por el propio Parlamento para la remoción del cargo. Es lo que padeció Andrew Johnson en 1868 por violación de la Tenure Act; Bill Clinton en 1988 con sus affaires con Paula Jones y Monica Lewintsky (que no consiguieron la mayoría de 2/3 de la cámara) y el propio Nixon, aunque éste dimitió antes de que el Senado le juzgara.

¿Cuál es el problema en la actualidad con Trump que le puede llevar a un procedimiento de impeachment? Las presiones que realizó frente el recientemente cesado Director del FBI Comey para que dejara de investigar las actuaciones del Consejero de Seguridad Nacional Flynn. “I hope you can see your way clear to letting this go,” ya que Flynn “is a good guy.”. Una presión que es considerada un delito de obstruccionismo con la justicia y que tiene la naturaleza de delito federal.

Más aun, el propio cese de Comey se puede considerar un delito de obstruccionismo, teniendo presente que la falta de confianza de Trump deriva precisamente de la investigación que se estaba desarrollando sobre la conexión entre Rusia y su campaña electoral victoriosa, especialmente en lo referente al affaire de los e-mails de Hillary Clinton.

Unos datos que son conocidos por la costumbre del exDirector del FBI de escribir informes de todas aquellas reuniones en las que hayan existido situaciones de alta tensión, como ésta.

De lo anterior resulta que Trump se encuentra en este momento con problemas jurídicos derivados de sus conflictos de intereses con sus empresas privadas y lo que cobra de países extranjeros; la desclasificación de documentos -que formalmente puede hacer- y, sobre todo, el obstruccionismo a la actuación de la justicia. Un hecho que ha conducido a que un congresista ya pida la apertura de un procedimiento de impeachment.

Trump juega en la actualidad con la cómoda mayoría republicana en ambas cámaras. La apertura del procedimiento requiere mayoría del Congreso y la remoción de la Presidencia mayoría de 2/3 en el Senado. Algo que a todas luces está lejos de poderse conseguir en la actualidad si se funciona en clave de partidos. No obstante, ya ha aparecido un senador republicano creyendo que había que proceder al impeachment.  En este sentido, es relevante la petición de comparecencia de Comey que han hecho los demócratas -y aceptado el Senado– para conocer más detalles de lo ocurrido en aquella reunión y para que se aporte toda la documentación al respecto.

No obstante, en este momento Trump es un Presidente con una valoración peor que la de Nixon. Una valoración negativa que crece por la sensación de desgobierno que está generando su política.

Esto refuerza las elecciones legislativas de 2018 y puede retrasar sustancialmente la apertura del procedimiento de impeachment, dadas las pocas posibilidades de éxito que tendría en el caso de que los republicanos voten por “razón de partido” algo que no siempre ocurre.